06/03/2026

Investigación de la UG convierte residuos agrícolas en alternativa de biocombustible para la aviación

Un proyecto basado en la pata de maíz obtuvo el tercer lugar en el concurso nacional Sustainable Aviation Fuels México 2025.

Guanajuato, Gto., 06 de enero de 2026.–

Investigadores de la Universidad de Guanajuato (UG) desarrollaron una propuesta para producir biocombustible aeronáutico a partir de residuos agrícolas, una alternativa que busca reducir el impacto ambiental de la aviación y aprovechar subproductos del campo que normalmente se desechan.

El proyecto fue reconocido con el tercer lugar en el concurso nacional Sustainable Aviation Fuels México 2025, iniciativa impulsada por aerolíneas mexicanas para identificar soluciones viables en la producción de combustibles sostenibles para aviones.

La investigación plantea la obtención de “turbosina verde” utilizando pata de maíz como materia prima, mediante una ruta tecnológica poco explorada conocida como la ruta de los furanos. Esta propuesta destaca por integrar todo el proceso, desde el residuo agrícola hasta el combustible final, con un enfoque en la rentabilidad y la viabilidad industrial.

El equipo es multidisciplinario y está integrado por el Dr. Eduardo Sánchez y el Dr. Juan Gabriel Segovia Hernández, del Departamento de Ingeniería Química de la División de Ciencias Naturales y Exactas del Campus Guanajuato; el Dr. César Ramírez Márquez, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; el Dr. Juan José Quiroz, del CIATEC León; y el Dr. Gabriel Contreras, de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.

De acuerdo con el Dr. Segovia Hernández, la investigación se enmarca en una línea de trabajo que desde hace años busca transformar materia orgánica y residuos agrícolas —como los generados por cultivos de maíz, sorgo y trigo— en productos químicos y energéticos de valor. Señaló que el interés por producir combustibles alternativos para la aviación surgió a partir de proyectos respaldados anteriormente por el entonces Conacyt, lo que permitió la colaboración entre diversas instituciones académicas.

El concurso implicó un proceso de evaluación de aproximadamente un año, con seguimiento directo de aerolíneas y especialistas del sector aéreo. Durante ese tiempo, los equipos debieron ajustar sus propuestas conforme a criterios técnicos, operativos y de rentabilidad, con revisiones mensuales que definían su permanencia en la competencia. Al final, solo cinco proyectos llegaron a la etapa final.

Aunque las propuestas que obtuvieron el primer y segundo lugar se basaron en rutas más estudiadas, como la de los alcoholes, el equipo de la UG destacó por presentar una alternativa innovadora con menor desarrollo previo en el país.

Los investigadores subrayaron que, ante la dificultad de electrificar aeronaves por su tamaño y consumo energético, el desarrollo de combustibles más limpios se perfila como una de las principales vías para reducir las emisiones del sector aéreo. Asimismo, resaltaron la importancia de fortalecer la vinculación entre universidades e industria para que el conocimiento científico contribuya a resolver retos reales y estratégicos del país.

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