06/03/2026

Morena enfrenta su mayor crisis interna, exfuncionario cercano a Adán Augusto es buscado por la Interpol

El escándalo que envuelve a Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco, ha encendido alarmas en el círculo cercano de Adán Augusto López y ha desatado una crisis que Morena no logra contener, ya que Bermúdez, considerado uno de los hombres de mayor confianza del exgobernador, es hoy prófugo de la justicia y está señalado por presuntos vínculos con el crimen organizado, específicamente con una célula asociada al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Durante el periodo en que Adán Augusto gobernó Tabasco, Bermúdez fue el responsable de la estrategia de seguridad estatal, posición desde la cual habría facilitado, según las investigaciones federales, la operación de un grupo criminal denominado “La Barredora”, al que se le atribuyen redes de extorsión, cobro de piso, tráfico de combustible y otras actividades ilícitas, lo que ha puesto en tela de juicio las decisiones políticas y administrativas tomadas en ese sexenio.

La situación se agravó en enero pasado cuando Bermúdez abandonó el país sin que se emitiera una alerta inmediata, y ahora, con una ficha roja activa por parte de Interpol y sin rastro de su paradero, el caso ha escalado a nivel nacional y se ha convertido en un punto de presión política para Morena, particularmente para quienes aspiran a consolidar liderazgos internos de cara a la reconfiguración del poder federal.

Adán Augusto ha guardado silencio durante semanas pese a los crecientes llamados públicos para que aclare su relación con Bermúdez y fije postura ante los señalamientos, y su mutismo ha sido interpretado por figuras dentro y fuera del partido como una muestra de debilidad y evasión en un momento en que Morena intenta sostener su narrativa de renovación política y combate frontal a la corrupción.

Mientras la Fiscalía General de la República avanza en las indagatorias y colaboradores cercanos a Bermúdez han comenzado a ser detenidos, el caso amenaza con convertirse en uno de los escándalos más serios que ha enfrentado Morena desde su llegada al poder, por lo que la presión crece no solo sobre Adán Augusto, sino también sobre la dirigencia del partido, que ahora debe decidir si lo defiende, lo deslinda o lo enfrenta.

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