
07 de julio de 2025.–
Las intensas lluvias que azotaron el estado de Texas durante el fin de semana han dejado una estela de devastación, cobrando la vida de al menos 75 personas y dejando decenas más desaparecidas, entre ellas una familia originaria de Guanajuato, ya que el desbordamiento del río Guadalupe, en el condado de Kerr, provocó inundaciones súbitas que arrasaron campamentos, viviendas y caminos, atrapando a numerosos residentes y visitantes.
Entre los desaparecidos se encuentra la familia Romero, integrada por Leonardo, su esposa Natalia y su hijo menor de apenas dos años, mientras que el hijo mayor, de 18 años, logró ser rescatado por los equipos de emergencia, aunque hasta el momento no se tiene información sobre el paradero de los otros tres integrantes, quienes residían temporalmente en Texas y fueron sorprendidos por la creciente en plena madrugada, según reportes de medios locales.
La magnitud de la emergencia ha obligado a desplegar operativos de búsqueda con apoyo de helicópteros, perros de rescate y voluntarios, en medio de alertas que se mantienen activas por la posibilidad de más lluvias, mientras las autoridades texanas describen la situación como una de las peores emergencias hídricas en años, con daños que ya superan los cientos de millones de dólares y con comunidades, como el histórico campamento Mystic, que registraron pérdidas humanas significativas, incluyendo menores de edad.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México confirmó que brinda acompañamiento consular a la familia guanajuatense y mantiene coordinación con el Consulado de San Antonio para apoyar a los connacionales afectados, por lo que también se habilitó una línea de atención para las personas que busquen información sobre familiares en la zona de desastre.
La comunidad migrante en Texas ha comenzado a organizar campañas de ayuda, mientras que en Guanajuato, amigos y familiares de los Romero mantienen la esperanza de un reencuentro, en una tragedia que ha generado conmoción a ambos lados de la frontera y que reabre la discusión sobre la preparación ante eventos climáticos extremos, los cuales, cada vez con mayor frecuencia, cruzan límites geográficos y humanos.
